martes 11 de marzo - 2025
Región Caribe
Aurimar, es una joven madre venezolana que migró a Colombia hace seis años en busca de mejores oportunidades. En enero de 2019 tomó la difícil decisión de dejar su país junto a su pareja, estando embarazada. Llegaron a Soledad, Atlántico y apenas un mes después, dio a luz a su hijo Mathias, quien recientemente cumplió seis años.
Con el tiempo, debido a dificultades familiares, Aurimar se separó de su pareja y actualmente vive sola con su hijo. No tiene familiares en Colombia y no ha visto a sus seres queridos en seis años, solo mantiene el contacto con ellos a través de videollamadas.
Su proceso de adaptación en Colombia no ha sido fácil. A pesar de su embarazo, tuvo que enfrentar humillaciones y malos tratos simplemente por ser venezolana. “Ellos sentían que tenían derecho a maltratarme", recuerda. Sin embargo, también encontró personas en la comunidad que le tendieron la mano y fueron un gran apoyo en esos momentos difíciles.
Aurimar y su hijo fueron diagnosticados con Raquitismo Hipofosfatémico ligado al cromosoma X, una enfermedad huérfana que no tiene cura. Recibir este diagnóstico fue un golpe fuerte para ella, sobre todo al saber que su hijo la había heredado. Sin embargo, con esfuerzo y persistencia, logró iniciar su tratamiento a través del sistema de salud, aunque ha tenido que enfrentarse a múltiples obstáculos para garantizar el cumplimiento adecuado de los procedimientos médicos. Antes estos obstáculos, Aurimar, sigue dando lo mejor de sí misma.
Hace aproximadamente tres años, Aurimar conoció a World Vision. La organización humanitaria no solo brindó apoyo a su hijo a través del programa de patrocinio, sino que también le abrió las puertas a nuevas oportunidades. Gracias a #YouthReady, un proyecto dirigido a jóvenes, encontró el espacio y la motivación para cambiar su vida.
"Wuao, lo mejor que me pudo pasar", expresa con entusiasmo. A través de las capacitaciones del programa, aprendió habilidades valiosas, conoció personas nuevas personas y, lo más importante, pudo terminar su bachillerato con el apoyo del proyecto. Actualmente, estudia para convertirse en asistente administrativa en salud.
Según datos del DANE del año 2021, el 52,8% de los migrantes venezolanos en Colombia habían completado la educación secundaria o bachillerato y 11,7% tenían estudios técnicos o tecnológicos.
El programa también le dio la oportunidad de emprender y así nació "Belleza y Estilo Bit Aury", su pequeño negocio. #YouthReady la motivó a hacer realidad estos proyectos, le enseñó a manejar sus emociones, a aceptar que es normal sentirse triste o frustrada, sin olvidar la importancia de no quedarse estancada y seguir adelante.
Como agente de cambio, Aurimar se ha propuesto inspirar a otros jóvenes a creer en sí mismos, a descubrir su potencial y a perder el miedo al fracaso. Además, aporta lo que puede cuando ve a alguien en necesidad.
Uno de los momentos más significativos en su proceso fue participar en una feria de experiencias, donde tuvo la oportunidad de conocer a personas de otros países. Esta vivencia la marcó profundamente y la llenó de gratitud y sobre todo le recordó que no está sola y puede lograr lo que ella se propone.
"Doy gracias a Dios y a World Vision por apoyarnos, especialmente a los jóvenes venezolanos, por abrirnos puertas. Estoy muy feliz y siempre agradecida."
Sin duda, historias como las de Aurimar, permiten inspirar y recordar que en medio de las adversidades siempre hay personas dispuestas a apoyar. En esta ocasión, World Vision extendió su mano para que ella pudiera ser una joven lista para la vida.
Realizado por Tatiana Amézquita.
Analista Digital