Volver a sentirse niñas después del temblor

El día del terremoto que sacudió a Colombia, Alejandra y Evelyn, dos hermanas, estaban en el colegio. Cada una se encontraba en sus actividades cuando la tierra comenzó a moverse y, en cuestión de segundos, lo que parecía un día normal se convirtió en una experiencia que ninguna de las dos olvidaría.

 

HISTORIA DE VIDA ALEJANDRA Y EVELYN EAN PEREIRA TERREMOTO COL (2)

Alejandra estaba terminando una tarea que debía entregar en el día “Yo estaba en el colegio, estaba terminando una tarea que me tocaba entregar porque ya se iba a acabar el segundo periodo”, recuerda.

 

Cuando sintió el movimiento, intentó poner en práctica lo que había aprendido sobre prevención y pidió a sus compañeros que hicieran una fila y se protegieran la cabeza. Sin embargo, el miedo rápidamente se apoderó del lugar ante la fuerza del movimiento. Mientras los estudiantes salían del salón, partes del techo y las columnas comenzaron a caer.

 

“Yo pensé que iba a ser un temblor. Es normal, como siempre. ¡Pero cuando yo empecé a ver que todo el techo y las columnas ya están cayendo, qué susto!”.

 

Alejandra corrió buscando un lugar seguro, pero en medio de la confusión se dio cuenta de que no encontraba a su hermana. “Me acordé de mi hermana y yo no la encontré”.

 

Finalmente, logró encontrarla en la cancha y pudo abrazarla mientras el movimiento continuaba. “Cuando la encontré la abracé. Mientras la abrazaba, eso se seguía moviendo duro”.

 

Evelyn, por su parte, se encontraba en el tercer piso cuando comenzó el terremoto. Al principio el movimiento fue leve, pero rápidamente aumentó. “Al comienzo estaba suavecito, cuando empieza a escucharse como si estuviera cayendo granizo, como las tejas, como moviéndose fuerte”.

 

HISTORIA DE VIDA ALEJANDRA Y EVELYN EAN PEREIRA TERREMOTO COL (3)

Un compañero la ayudó a salir y, pocos segundos después, el techo del cuarto piso cayó. Aunque el colegio no quedó completamente destruido, sí resultó afectado.

 

Una vez fuera del colegio, las hermanas enfrentaron otra preocupación: saber dónde estaban sus padres y familiares. Su papá estaba trabajando, su mamá se encontraba lejos y la falta de señal dificultaba la comunicación.

 

Finalmente, lograron saber que sus familiares estaban bien. Poco después, su mamá llegó a encontrarse con ellas. “Entonces nos sentimos más tranquilas”.

 

La experiencia también llevó a Alejandra a pensar en las familias que perdieron sus hogares y seres queridos. “Se siente tristeza porque hay personas que perdieron sus hogares, familias, amigos”.

 

Pero también reconoce aquello que permanece. “Esto nos enseña a ser agradecidos y a que cada día trae cosas mejores”.

 

Un espacio para volver a jugar

 

Después de una emergencia, estar junto a la familia y saber que está a salvo es apenas el comienzo. El miedo, la tristeza y la incertidumbre también necesitan ser acompañados, especialmente en niñas, niños y adolescentes.

 

HISTORIA DE VIDA ALEJANDRA Y EVELYN EAN PEREIRA TERREMOTO COL (1)

Como parte de su respuesta al terremoto, World Vision generó espacios seguros para que niñas, niños y adolescentes pudieran jugar, compartir y expresar sus emociones, donde Evelyn y Alejandra se encuentran participando.

 

Para Alejandra, estas actividades fueron una oportunidad para distraerse y recuperar momentos propios de su edad. “Estas actividades nos pueden ayudar psicológicamente, mentalmente, emocionalmente, porque nos ayuda como a controlar sus emociones”.

 

A Evelyn le gustaron especialmente los juegos y las dinámicas.

 

De la actividad me gustó mucho el regalito... también me gustaron mucho los juegos y la dinámica”.

 

Después de haber vivido el miedo de ver cómo se movía el colegio, volver a correr, jugar y compartir tuvo un significado especial y para Alejandra, el acompañamiento recibido también dejó un mensaje de gratitud hacia quienes estuvieron presentes después de la emergencia:

 

“Les doy las gracias por pensar en nosotros, en los niños, en los adolescentes, por estar cada día apoyándonos y por nunca dejarnos solos”.

 

Evelyn, por su parte, quiso compartir un mensaje con otros niños y niñas que atraviesan situaciones difíciles:

“Que estén con sus papás, que ellos los van a apoyar... que todo estará bien”.

 

Después del terremoto quedaron el miedo y la incertidumbre, pero también los abrazos, el reencuentro de las hermanas, la tranquilidad de saber que su familia estaba a salvo y la posibilidad de volver a jugar.

 

Para Alejandra y Evelyn, el acompañamiento de World Vision fue parte de ese camino. Porque en medio de una emergencia, reconstruir también significa cuidar las emociones, fortalecer los vínculos y ayudar a niñas, niños y adolescentes a recuperar la tranquilidad y la confianza.

  

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