Para el señor Fernando, el terremoto del 10 de agosto transformó su vida en cuestión de minutos. Antes de la emergencia, trabajaba lustrando zapatos en el Parque Bolívar en el centro de Pereira, una actividad que representaba su principal fuente de ingresos. Sin embargo, los daños ocasionados por el terremoto obligaron a suspender las actividades en el lugar y Fernando se quedó sin su principal espacio de trabajo.

Pero la emergencia no solo afectó su posibilidad de generar ingresos. También destruyó el lugar donde vivía. “La casita se cayó. Entonces por ese motivo me tocó venir en este ranchito”, cuenta Fernando al recordar cómo tuvo que buscar un nuevo lugar para permanecer después del terremoto.
En medio de la incertidumbre, Fernando encontró la manera de volver a trabajar. Sus posibilidades laborales son limitadas debido a la artrosis, que le impide realizar actividades que impliquen un mayor esfuerzo físico. Por eso, lustrar zapatos continúa siendo una de las pocas alternativas que tiene para conseguir ingresos.
“No tengo más de dónde ganar dinero sino de lustrar”, explica. Para él, volver a trabajar no es simplemente una rutina: es una forma de sostenerse y enfrentar las dificultades que llegaron con la emergencia.
Antes del terremoto, también había buscado alternativas para reducir sus gastos diarios. Fernando explica que trasladarse hasta su lugar de trabajo podía costarle cerca de 20.000 pesos al día, una suma difícil de asumir cuando los ingresos son limitados. “Me fui a vivir allá [...] por cuestión de que el pasaje es muy caro, sale casi en 20.000 ida y vuelta”, recuerda.
Gracias a la solidaridad de una persona cercana, pudo acceder a un lugar donde vivir por un precio que pudiera pagar. “Me deja el arriendo barato para poder quedarme con mi familia”, cuenta, evidenciando cómo el apoyo de otras personas ha sido fundamental para sobrellevar las dificultades económicas.
Hoy, uno de sus principales anhelos es poder mejorar las condiciones del espacio donde permanece. La estructura de madera se encuentra deteriorada y el piso representa un riesgo para su seguridad. Fernando señala que algunas partes están podridas y que existe un hueco de aproximadamente dos metros de profundidad.
Incluso recuerda el peligro que ha enfrentado: “Dándole gracias a Dios que no me cogió aquí la rodilla con el temblor”, dice al referirse a un momento en el que estuvo cerca de caer por el deterioro del piso.

En este contexto, la llegada de la ayuda de World Vision representa un respaldo para Fernando mientras enfrenta las consecuencias de la emergencia. La asistencia responde a necesidades concretas de una persona que perdió su vivienda, vio afectada su principal fuente de ingresos y hoy busca recuperar unas condiciones mínimas de seguridad y estabilidad.
Fernando recibe un kit de higiene con gratitud y reconoce también la solidaridad de quienes se han acercado a las personas afectadas. “Muchas gracias y que Dios me los ayude y que me los bendiga”, expresa, extendiendo su agradecimiento a quienes han contribuido durante este momento difícil.
Su historia muestra que las emergencias no terminan cuando pasa el temblor. Sus efectos permanecen en las viviendas destruidas, en los ingresos que dejan de llegar y en las dificultades cotidianas de quienes deben comenzar nuevamente.
Para Fernando, reconstruir significa volver a contar con un espacio seguro y digno, pero también conservar la posibilidad de trabajar y seguir adelante. En medio de las pérdidas, la respuesta humanitaria de World Vision busca acompañarlo en ese proceso, acercando ayuda allí donde las necesidades son más urgentes.
Porque detrás de cada entrega hay una historia como la de Fernando: una persona que, aun después de perder parte de lo que tenía, sigue buscando cómo levantarse. Y en ese camino, la solidaridad puede convertirse en el primer paso para volver a construir.
Sobre World Vision
World Vision es una organización global de desarrollo, ayuda humanitaria y Advocacy (Incidencia política y movilización) de principios cristianos, enfocada en el bienestar y la protección integral con ternura de niñas y niños en situación de vulnerabilidad. Desde 1950, World Vision International ha contribuido con la transformación de millones de niños, niñas, familias y comunidades a través de programas de desarrollo, atención a emergencias y promoción de la justicia, sin distinción política, religiosa, de raza, etnia o género.
Para el señor Fernando, el terremoto del 10 de agosto transformó su vida en cuestión de minutos. Antes de la emergencia, trabajaba lustrando zapatos en el Parque Bolívar en el centro de Pereira, una actividad que representaba su principal fuente de ingresos. Sin embargo, los daños ocasionados por el terremoto obligaron a suspender las actividades en el lugar y Fernando se quedó sin su principal espacio de trabajo. Conoce su historia
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