Cuando llegó la pandemia, Mateo, un joven de 28 años que vive en Soacha, sintió que sus planes de vida se detenían de golpe. Como muchos jóvenes en Colombia, enfrentó la incertidumbre económica, la falta de oportunidades y la sensación de que emprender se había vuelto casi imposible en ese momento. “Hubo épocas en las que pensé que las oportunidades eran muy pocas. Cuando llegó la pandemia, mi sueño de tener un negocio se fue abajo”, recuerda.
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En ese periodo, Mateo tuvo que replantearse su camino. Las dificultades económicas y la incertidumbre lo llevaron a reflexionar sobre nuevas formas de empezar de nuevo. En medio de ese proceso, encontró en las plantas una oportunidad de reconexión con su propósito. “Con el tiempo entendí que, así como una planta puede recuperarse cuando recibe el cuidado adecuado, las personas también podemos volver a empezar”, afirma.
Con esa idea, y junto a su hermano, decidió transformar su pasión por la naturaleza en un proyecto de vida. Así nació su emprendimiento: un vivero que con el tiempo se convirtió en un espacio integral de educación ambiental, economía circular y recuperación de objetos. “Hoy en día, y gracias a Dios, tengo un vivero donde no solo vendo plantas. Cada rincón de este lugar cuenta una historia de transformación y resiliencia”, cuenta Mateo.
El emprendimiento comenzó con la venta de plantas, pero rápidamente evolucionó hacia un modelo más amplio. Mateo empezó a recuperar muebles en desuso como sillas, vitrinas y mesas, dándoles una segunda vida a través de la restauración artesanal.
“Me gusta recuperar sillas, vitrinas, mesas y otros muebles que muchas personas consideran basura. Los restauro y les doy una segunda oportunidad para que vuelvan a ser útiles y llenos de vida”, explica.
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También incorporó la elaboración de kokedamas, una técnica que, para él, simboliza nuevas formas de crecimiento, y creó una “clínica de plantas” donde recupera especies que otros consideran perdidas y acompaña la creación de huertas y jardines verticales con verduras y ciertas frutas.
Su trabajo cobra especial relevancia en Soacha, un municipio que enfrenta retos ambientales asociados al crecimiento urbano acelerado, la presión sobre los ecosistemas y la gestión de residuos sólidos. A esto se suma el desafío de la seguridad alimentaria.
De acuerdo con el DANE, en 2025 cerca de 12 millones de personas en Colombia experimentaron inseguridad alimentaria moderada o grave, lo que refleja dificultades en el acceso regular a alimentos suficientes y nutritivos. En este contexto, también se evidencian retos en las oportunidades para la juventud. En 2025, programas como Jóvenes a la E Región apoyaron a 241 bachilleres de Soacha entre más de 1.800 postulantes, lo que refleja la alta demanda de acceso a educación y empleo.
Aunque Mateo ya contaba con un emprendimiento en marcha, era consciente de que necesitaba fortalecer sus conocimientos y habilidades para llevarlo a otro nivel. Su propósito no era solo hacer crecer su vivero, sino también llegar a más personas y potenciar su desarrollo personal para poder acompañar mejor a otros en sus procesos.
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En ese camino, su proceso dio un nuevo impulso cuando conoció el proyecto Youth Ready de World Vision a través de una convocatoria compartida en la plataforma Conecta. Desde entonces, ha participado durante aproximadamente cuatro meses en un proceso de formación orientado a fortalecer su emprendimiento y sus habilidades personales. “Nos han enseñado cómo fortalecer nuestro emprendimiento, pero también cómo tener más confianza en nosotros mismos”, comenta.
Para Mateo, este acompañamiento ha sido clave para consolidar su visión de futuro, en la que el emprendimiento no solo busca sostenibilidad económica, sino también impacto social y ambiental. “Mi mayor sueño no es solamente hacer crecer mi vivero. Mi sueño es inspirar a otros jóvenes para que descubran que sí es posible emprender con propósito, cuidar el planeta y construir comunidad al mismo tiempo”, expresa.
Hoy, Mateo continúa trabajando entre plantas, objetos recuperados y espacios de aprendizaje, convencido de que cada acción puede generar transformación. A través de talleres ambientales, comparte conocimientos con niñas, niños, adolescentes, jóvenes y sobre separación de residuos, reutilización de materiales y cultivo en casa.
“Cada planta que florece representa una oportunidad, cada objeto recuperado demuestra que siempre es posible volver a empezar. Yo soy Mateo, y creo que cuando sembramos conciencia, también sembramos futuro”.
Youth Ready como proyecto de World Vision, seguirá acompañándolo en su proceso de formación para que pueda continuar con la segunda fase del proyecto que permite fortalecer aún más su proyecto de vida.
Sobre World Vision
World Vision es una organización global de desarrollo, ayuda humanitaria y Advocacy (Incidencia política y movilización) de principios cristianos, enfocada en el bienestar y la protección integral con ternura de niñas y niños en situación de vulnerabilidad. Desde 1950, World Vision International ha contribuido con la transformación de millones de niños, niñas, familias y comunidades a través de programas de desarrollo, atención a emergencias y promoción de la justicia, sin distinción política, religiosa, de raza, etnia o género.
Mateo, un joven emprendedor de Soacha, ha fortalecido su proyecto de vida y su vivero a través del proyecto Youth Ready de World Vision, consolidando un emprendimiento que promueve la sostenibilidad y la educación ambiental en su comunidad.
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